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México, ¿el rey de la cerveza?

Staff e-Vector
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Aunque el país es el principal exportador de cerveza del mundo y las marcas nacionales son las más populares en Estados Unidos, las principales cerveceras en el país son extranjeras y el estrés hídrico en el norte pone en duda el futuro de la industria.

En la última década, poco a poco y gracias a inversiones extranjeras, México se ha convertido en un referente cervecero mundial. Actualmente es el cuarto productor más grande de cerveza con más de 127 millones de hectolitros al año, sólo por detrás de China, Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, en cuanto a comercio exterior es el líder indiscutible. De acuerdo con datos de la Organización Mundial del Comercio, la participación del país en las exportaciones mundiales pasó del 16 por ciento en 2013 a más del 30 por ciento en 2021. Tan sólo el año pasado esta venta de cerveza representó más de 5 mil millones de dólares, muy por encima de Países Bajos que ocupa el segundo lugar con 2.1 mil millones de dólares.

Si nos concentramos en el mercado estadounidense, el dominio mexicano está más marcado. Nuestro país representa el 80 por ciento de las importaciones de cerveza y las marcas nacionales son las de mayor crecimiento. Por ejemplo, Modelo Especial es la segunda cerveza más popular del país sólo por detrás de Bud Light. No obstante, las proyecciones de venta prevén que la supere antes de que termine la década. De manera similar, tanto Corona como Pacífico gozan de una fuerte preferencia por parte de los consumidores. 

Para entender este fenómeno en Estados Unidos es necesario voltear a ver cómo ha cambiado el mercado desde finales de los noventa. Anteriormente, la mayoría de las cervezas importadas provenían de Europa, eran más caras, ofrecían sabores que no se encontraban en otro lado y llegaron a ser sinónimo de refinamiento. Con la popularidad de las cervezas artesanales y de nuevos productores nacionales, los estadounidenses ya no tienen que recurrir a los europeos para probar ciertos tipos de cervezas a un mayor costo. Los consumidores pasaron de concentrarse en marcas premium para disfrutar nuevas opciones lagers, lo que abrió la puerta a las marcas mexicanas.

A pesar de todas estas buenas noticias que deberían ser motivo de orgullo nacional, existen dos grandes cuestiones que se deben tomar en cuenta. El primero es el que mencionamos al principio sobre la inversión extranjera ya que la expansión de la producción ha sido posible principalmente gracias a empresas como Heineken y AB InBev que adquirieron a Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma y Grupo Modelo respectivamente. De manera similar, otras empresas, como Constellation Brands, han realizado inversiones importantes en el territorio nacional.

El otro problema es el futuro incierto de la industria en México. En los últimos años, la sequía y estrés hídrico que azota al norte del país, donde se produce la mayor parte de la cerveza, se ha llevado los reflectores nacionales. Tan sólo el año pasado el Gobierno Federal canceló la apertura de una planta de Constellation Brands en Mexicali, Baja California, ante temores de la escasez de agua en la región. Asimismo, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció recientemente que la Conagua no otorgará nuevos permisos para plantas en el norte del país ante la falta de suministro por la que pasa Nuevo León.

Sólo el tiempo determinará si la expansión de la industria continuará en el centro-sur del país y de qué tamaño será la rebanada de pastel (si es que se puede decir que hay alguna) para los mexicanos.

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